Cómo empezó People Coworking
En 2019 co-fundé People Coworking en Buenos Aires. No porque tuviéramos experiencia en real estate ni en hospitalidad. Porque necesitábamos un espacio para trabajar, vimos una oportunidad de mercado y decidimos construirla.
El coworking como negocio es interesante porque es simultáneamente un negocio de real estate (administrás espacio físico), de servicios (tenés que dar una experiencia) y de comunidad (el valor real para el usuario es quién más está ahí).
Lo que funcionó desde el principio
La selección de ubicación. Elegimos un barrio con alta densidad de freelancers, emprendedores y startups chicas. No el más cool ni el más económico: el que tenía la demanda correcta.
El precio accesible de entrada. Decidimos ser más accesibles que la competencia para crecer la base de usuarios rápido. La estrategia fue: volumen primero, retención después.
Lo que aprendimos a los golpes
La retención es todo. En un negocio de suscripción como el coworking, perder un cliente que pagaba $X no es perder $X: es perder $X por todos los meses que hubiera continuado. Invertir en mantener satisfechos a los miembros actuales vale mucho más que adquirir nuevos.
La comunidad no se construye sola. Tuvimos que activamente organizar eventos, hacer presentaciones entre miembros, crear grupos de WhatsApp y ser nosotros los conectores. El ambiente de comunidad es infraestructura, no accidente.
El equipo hace o rompe el negocio de servicio. En un negocio físico, los clientes tienen contacto directo con tu equipo. Una mala experiencia con el personal puede perder un cliente que venía pagando hace un año.
Lecciones que traje al mundo tech
People Coworking me enseñó cosas que el desarrollo de software no pudo: que los negocios son fundamentalmente personas, que el feedback directo del cliente en tiempo real (cuando está en tu espacio) es invaluable, y que operaciones confiables son más importantes que features brillantes.
Cuando pienso en productos de software ahora, pienso en ellos como espacios que la gente habita. Si no es conveniente, si no es agradable, si no te hace sentir que estás donde querés estar: el usuario se va. Y tiene razón.